Historia y leyendas de Azuaga · Campiña Sur (Badajoz)
SINOPSIS: En la noche del 18 al 19 de Marzo de 1571, los moriscos de Azuaga se habían metido en su casa a la hora de acostar, cerrando sus puertas; y estando acostados, quietos, pacíficos y sosegados, oyeron murmullo de gente en la calle, que decían: "¡Santiago, Santiago! ¡A ellos, a ellos! ¡Mueran, mueran!". Un testigo oyó cómo andaba gente por la calle y dentro de la casa de los dichos moriscos, les oía quejarse y decían muy ahincadamente: "Por el amor de Dios y de Nuestra Señora la Virgen María, no nos matéis". Y entonces este testigo propuso ir a llamar al alcalde, y así lo hizo. En el camino toparon con dos personas, que huyeron al ver al alcalde. Cuando llegaron, oyeron gente dentro de la casa, que con espadas desenvainadas daban golpes en muchas partes. Entró el alcalde con una partesana y dijo: "Teneos todos, cata que es la justicia". Empezaron entonces a llover piedras sobre el alcalde que, retrocediendo, empezó a apellidar a mucha gente. Pudieron entrar así gente con candelas a la casa de los moriscos, y dijeron que estaba muerto un morisco y una morisca, que tenían muchas cuchilladas y estocadas y estuvieron con los dichos moriscos, favoreciéndolos hasta que fue de día.
CLAVES-COMENTARIO: El relato fiel aparece de la declaración de unos de los testigos, Gaspar Muñoz de la Higuera.
PERO PÉREZ. Moriscos, cuchilladas y ¡favor a la justicia! Revista del Centro de Estudios Extremeños, LXV, 1941 pp. 207-220.
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