Las aguas de Villaharta declaradas minero medicinales
Tras una ardua labor por parte del consistorio, vuelven a recuperar este reconocimiento
Una resolución de la Secretaría General de Industria y Minas de la Junta de Andalucía declara la condición de aguas minero-medicinales el agua de la fuente de Malos Pasos II.
El Ayuntamiento de Villaharta, ha llevado a cabo un largo proceso hasta conseguir esta declaración que tiene como fin el aprovechamiento del agua minero medicinal, con fines terapéuticos para uso tópico, sauna y cura hidropínica.
Durante la tramitación del procedimiento se ha reunido una cantidad ingente de documentación entre la que destacan dos informes necesarios para el mismo; uno, geológico, hidrogeológico, fisicoquímico y microbiológico y otro, de medicina hidrológica que han demostrado, por un lado, la composición química y ausencia de bacterias y por otro la idoneidad de las aguas para diferentes afecciones del organismo humano.
A principios del siglo XX, Villaharta se convirtió en meca nacional del turismo de salud por la calidad de sus manantiales ferruginosos, que llegaron a competir con los de Vichy (Francia) o Spa (Bélgica). El reconocimiento de ahora es como un sueño Belle Epoque que se materializa.
La ambición del municipio es grande: "Queremos articular un programa piloto y pionero con el visto bueno de la Consejería de Salud y bajo la supervisión médica asociado al turismo de salud y que Villaharta vuelva a ponerse en el mapa", subraya el alcalde.
En Villaharta llegó a haber cuatro balnearios, los más populares el de Fuente Agria y el de Santa Elisa, con su Gran Hotel. Se anunciaban en prensa y competían entre sí para quedarse a los clientes enfermizos y achacosos que llegaban desde toda España para tratar enfermedades como la diabetes, las jaquecas o los vértigos, males para los que la Medicina todavía no había encontrado remedios. Toda la localidad llegó a vivir de esto, y el empleo básico consistía en traer y llevar a la gente a la estación o en acercarla a las fuentes.
La historia comienza en 1865, cuando Elías Cervelló y Chinesta, natural de Alborique (Valencia), ayudante facultativo del Cuerpo Nacional de Obras Públicas, llega a la zona como encargado de la construcción de 20 kilómetros de la carretera Granada-Badajoz. El 13 de agosto llega a Villaharta y queda sorprendido por la constante concurrencia de personas a las aguas agrias de los manantiales cercanos.
Unido a la idea de que la carretera podía pasar cerca y de que se estaba construyendo el ferrocarril Córdoba-Belmez con estación en El Vacar, lo hizo pensar. Seis años tardó en poder comprarle las tierras al duque de Alba debido a las reticencias iniciales de este, y en 1876 se inauguró la primera fonda de Fuente Agria, el inicio de un negocio florenciente.
La Exposición Farmacéutica de Madrid de 1882 supuso la presentación en sociedad de estas aguas, y de hecho recibieron la medalla de bronce. Los análisis realizados entonces por varios químicos de la Escuela Nacional de Minas atestiguan que en su composición había ácido carbónico y silúrgico, cloro, bicarbonato sódico, calcio, magnesio, óxido férrico y niveles "muy notables" de potasa.
Fuente: Artículo de Ángel Robles de El Día de Córdoba
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